Nota: Esta reseña es parte de una serie que revisa las películas de la primera trilogía de Star Wars que sirven como preámbulo al estreno de Star Wars: El Despertar de la Fuerza el próximo 17 de diciembre. Pueden ver esta película en algunos servicios de streaming, conseguirla en su tienda de videos favorita o esperar a que la transmitan en la televisión abierta el fin de semana del 11 al 13 de diciembre. 

Hace mucho tiempo, en un lugar no tan lejano de nuestro planeta llamado California, un joven realizador llamado George Lucas había logrado un éxito inesperado con una cinta llamada American Graffiti, que contaba las experiencias de un grupo de jóvenes en la década de los cincuenta y estaba por preparar uno de los proyectos que tanto había soñado realizar. Antes de ser cineasta, Lucas era un ávido cinéfilo, veía igual los géneros de ciencia ficción, western, fantasía y hasta las cintas de samurai de Akira Kurosawa. De esas bases comenzaría a confeccionar su propia historia, una en la que buscaba unificar todos esos géneros que iban haciendo influencia en su vida, la historia de La Guerra de las Galaxias. 

Lucas, poco a poco comenzó a confeccionar la que sería una gran saga de nueve películas (de las cuales solo lograría hacer efectivas seis), donde comenzaría a explorar los conflictos de una galaxia muy, muy lejana y primero dio prioridad al cuarto episodio de la saga, una cinta que sentaría las bases, no solo de una franquicia, sino la manera de vender cine en nuestros días, una cinta que abrió las puertas a contar historias que parecían imposibles y de la que podemos afirmar que sin ella no hubieran existido películas más elaboradas en el futuro.

Empecemos a platicar, entonces, de Star Wars: Una Nueva Esperanza, cinta que se estrenó en mayo de 1977.

Luke_on_Tatooine
A veces el monótono presente es el presagio de un futuro inesperado.

La cinta cuenta la historia de Luke Skywalker, un joven granjero del planeta Tatooine quien adquiere unos droides que contienen secretos importantes para la resolución de un conflicto interestelar entre la Alianza Rebelde y el Imperio Galáctico. Sin saberlo, su intervención será determinante para que la Guerra de las Galaxias tome un rumbo inesperado en la batalla por determinar el equilibrio de la galaxia.

Sin duda, la película logró colocar personajes que se volverían entrañables para el cine contemporáneo. Primero que nada Luke Skywalker, intepretado por Mark Hamill, quien tomaría el estereotipo del adolescente que, en medio de su rebeldía, tendrá que llevar esa energía en su interior para convertirse en el protagonista de un evento en el que no esperaba entrar y que va creciendo conforme la cinta avanza, que ve como en el camino a lograr su sueño de ser piloto, también tiene que ver con sacrificios, algunos injustos, algunos innecesarios. Un personaje que va teniendo uno de los viajes más formidables de un cero a la izquierda a uno de los héroes mas memorables del cine.

Pero no hay un gran héroe si no hay un villano a quién vencer y del lado rival tenemos a Darth Vader, un personaje enigmático del que muchos supusieron que era un androide. Un personaje oscuro, despiadado, con un impresionante sable de luz roja, una respiración forzada que inspiraba temor y el extraño uso de un misterioso poder que le permitía estrangular gente con solo mover sus dedos. Un personaje que fue la combinación de una excelente elección de vestuario, la mímica que tuvo que aplicar el enorme David Prowse  y la siniestra y grave voz del actor James Earl Jones. Era claro que muchos jóvenes deseaban ser Luke, pero la mayoría comenzó a admirar a Vader. No era un gran villano, era EL VILLANO.

Star-Wars-Episode-iV-New-Hope-Darth-Vader-darth-vader-18340949-1024-640
Además esa forma de entrar a la película, sabía uno de antemano que teníamos a un enemigo prácticamente invencible.

Cada uno de los personajes definidos en esta cinta tuvo su momento de lucir, Harrison Ford como el insolente Han Solo, un contrabandista espacial que siempre tendrá la gracia (aunque Lucas lo corrigiera después) de haberle disparado primero a Greedo, que le hablaba de tú a tú a una Princesa y que se lanzaba valiente a pelear antes de correr aterrorizado ante la multitud de soldados que habría enfrente.

Ver a una Carrie Fisher como la Princesa Leia Organa que no era simplemente la dama en apuros, pues no dudaba en tomar un blaster para defenderse y vencer a sus enemigos en el camino sin dejar de ser femenina y besar a Luke para “desearle suerte” o de mantener firme su posición y responder la insolencia de Solo cuando tenía la oportunidad. Y sí, aún sigue vigente esa imagen de ella con su traje blanco y su peinado “de audífonos de noticiero” que marcó moda, marcó época y sigue siendo inspiración para muchas chicas al momento de disfrazarse.

¿Y qué decir de C3PO y R2D2? Pese a que no eran unos droides reales, sino los actores Anthony Daniels y Kenny Baker, cada uno marcó cierta fama, la comedia involuntaria del amanerado robot diplomático que le generó mucha impopularidad y el heroísmo que tenía el pequeño y gracioso droide azul que no necesitaba que entendiéramos sus constantes pitidos para generar química, no solo con Citripio, sino con el resto de los personajes. Les aseguro que más de uno sintió “feo” al ver a Artoo dañado que por el destino de otros personajes en esta cinta.

star-wars-episode-iv-a-new-hope-han-solo-and-greedo-skip-crop
O eres lo suficientemente grande para decir que Han disparó primero o lo suficientemente joven para decir que Greedo lo hizo.

Y solo me queda mencionar a otros dos personajes (digo, hay muchos, pero no acabaría de platicar de todos). Estos dos personajes, interpretados por grandes veteranos del cine, eran las dos caras de la moneda, de un lado Moff Tarkin, el comandante de la Estrella de la Muerte con una actuación sublime del actor de terror Peter Cushing y Obi-Wan Kenobi con Alec Guiness que le ayudó a aportar experiencia a un elenco juvenil, pese a que el actor nunca entendió el fenómeno en el que se había metido y que lo odió por el resto de su vida. Ambos supieron dar sus esfuerzos, uno para demostrar el terror que debía inspirar el Imperio, de no dudar ni un poco para sacar secretos y luego no cumplir sus promesas, como buen villano, el otro para comenzar a preparar en el camino al bien del héroe de la película y ser testigos de una escena que seguro causó mucha discusión cuando se mostró por primera vez.

Esta claro que George Lucas nunca fue un gran director, pero logró un éxito inesperado con Una Nueva Esperanza al mostrarnos una historia que no se agarraba de ningún género en particular, era como ver una película de un personaje que rescata a una princesa atrapada, pero con tiroteos dignos de un western, combates de espada al estilo samurai, un ejército malvado inspirado en el ejército Nazi, combates aéreos que superaron por mucho lo visto hasta ese momento y una narrativa que lucía similar a las mejores obras de Kurosawa. Todo, en conjunto, generó una cinta que atraía a chicos y grandes,

Pero si somos realistas, no es la mejor película de la saga. Esa vendría después. El mayor mérito de Una Nueva Esperanza está en ser la cinta que tomaba lo mejor del cine comercial, lo mezclaba y lo entregaba de manera sublime. Todo esto adornado con un excelente trabajo en el vestuario y en la dirección de arte, que nos permitió conocer el árido desierto de Tatooine y el frío ambiente de la Estrella de la Muerte.

maxresdefault (17)
Esa batalla entre el Halcón Milenario y las naves TIE siempre será uno de esos momentos que quiero ver en un videojuego.

Lo mejor de todo estaba en los efectos visuales que eran bastante innovadores para la época y que dieron continuidad al gran trabajo que se había visto nueve años antes con 2001: Odisea del Espacio. Efectos que nos permitieron ver batallas formidables, como el escape de la Estrella de la Muerte (que siempre será para mi una escena que he querido ver en un vídeo juego) o la formidable batalla de Yavin, una de las mejores batallas que hemos visto en el cine contemporáneo. Solamente algo podía superar esa batalla y tuvimos que esperar seis años para ello.

Y aún queda platicar de la banda sonora, sí, esa exquisita música que compuso John Williams, uno de los mejores compositores que el cine ha tenido en los últimos cincuenta años. Williams logró acuñar el término que las seis cintas de la franquicia se ganaron a pulso: el de opera espacial. Y cada episodio tenía esos dos temas base, la fanfarria de introducción que nos permitía ponernos al tanto de los eventos por venir y la fanfarria final para mostrar los créditos, esto sin contar las diferentes suites que Williams puso para proponer nostalgia, drama o acción, incluso esos pequeños acordes que usaba para las transiciones de escena que siguen siendo usados hasta en los videojuegos de la franquicia.

Una Gran Esperanza sigue siendo una cinta memorable, que no envejece pese a las innovaciones en los efectos visuales (efectos prácticos que prometió Abrams que usará más en El Despertar de la Fuerza), que sigue teniendo una gran cantidad de fans que están esperando ver a sus héroes nuevamente en pantalla. El que sería el cuarto episodio abrió la puerta al público a un gran galaxia llena de enormes posibilidades, no solo del universo Star Wars, sino de una gran cantidad de historias que fueron posibles gracias al valor de un productor que se arriesgó en el nombre de la innovación.

Calificacion: 9