En estos tiempos ya es cada vez menos común que las familias decidan tener hijos con una frecuencia que le permita al hermano mayor tener un compañero de juego oportuno y, cuando los padres deciden tener al hermanito, la distancia entre edades hace un poco más difícil entender por qué el “peque” se lleva toda la atención y el tiempo de sus padres.

Usando este escenario tan común en las familias modernas, tenemos la cinta Un Jefe en Pañales, que toma elementos del libro del mismo nombre escrito e ilustrado por Maria Frazee. La cinta es dirigida por Tom McGrath (Madagascar) y cuenta con el talento en inglés de Alec Baldwin, Steve Buscemi, Miles Bakshi, Jimmy Kimmel, Lisa Kudrow y Tobey Maguire. Revisamos la versión en español que cuenta con la voz de Mario Arvizu, doblando la voz de Alec Baldwin, y el niño Victor Reyes, quien prestó su voz al personaje de Miles Bakshi.

Tim Templeton es un niño con mucha imaginación, quien vive felizmente recibiendo todo el cariño y atención de sus padres. Un día, un misterioso bebé vestido con un traje llega a la casa y se roba toda la atención de sus padres, lo que hará que el niño sospeche del bebé quien resulta ser un ejecutivo de una compañía llamada BabyCorp, que busca conocer el nuevo producto de la competencia, Puppy Co., compañía donde casualmente trabajan los padres de Tim.

Estás en el barrio equivocado, bebito.

En cuanto a la adaptación del libro, solo se toman unos detalles importantes respecto a la personalidad del Jefe Bebé y esa sensación de dominio que pronto impone a sus padres (básicamente el libro de Frazee es una alusión al hecho de que tener un hijo es como tener un nuevo jefe dominante que hará que tu vida cambie en lo absoluto) para después pasarnos a varios términos que el libro ni siquiera consideró para contar una historia completamente distinta.

De ahí tenemos que desconectar el sentido lógico de nuestro cerebro pues la historia se traducirá mucho en la cuestión imaginativa de Tim, quien probablemente imagina todo el conflicto que veremos para poder confrontar el hecho de que su hermanito se esta robando la atención de sus papás y, posiblemente, hasta todo su cariño. Esto de una manera simpática donde pronto vemos que Tim deberá aprender a trabajar en equipo con el Jefe Bebé para quitárselo de encima, ayudándole a resolver su problema con Puppy Co.

Y sí, la historia es bastante infantil, con poca lógica por momentos (como el hecho de ver que los papás se van a otra ciudad dejando a los niños en manos de una persona con cara de pocos amigos, nomás porque el jefe lo pidió, ¿en serio?), pero que alude mucho a la imaginación para mostrar ese contraste de alguien que nace con el amor y cariño de una familia y de otro que nomás “nació por nacer” y que solo vive para sacar los objetivos que le pidió su compañía. Del otro lado tenemos como se da un guiño sarcástico al comportamiento de muchos adultos actuales que en lugar de criar hijos prefieren tener “perrijos” o “gatijos” (mascotas criadas como si fueran niños).

Díganle al de la reseña que si tira más spoilers queda despedido.

La mayor fuerza de la película radica en el manejo que el doblaje de Arvizu le da a su personaje, El Jefe Bebé, ese tono de voz energético que le imprime a esta versión en pañales de Alec Baldwin (por no decir uno de sus mejores personajes, un tal Donald) que, aunado a los gestos y movimientos propios de un bebé, generan muchos chistes, algunos muy adultos, otros muy infantiles y otros un tanto… sucios.

No es fácil tener algún sentimiento por un bebé con cejas bien delineadas y gestos adultos, pero cuando vemos como contrasta su personalidad adulta con su cuerpo infantil y sus momentos de cinismo, es cuando poco a poco comenzamos a sentir empatía por este personaje.

De ahí tenemos el personaje de Tim, quien realmente es el alma de esta película, con sus escenas llenas de imaginación, donde toda la casa es un lugar de aventuras, desde el jardín hasta el baño, donde su imaginación le permite hablar con su despertador en forma de cierto mago que no deja pasar las cosas o le permite entrar a lo profundo de su tina (eso si no ve de pronto las pompis del Jefe Bebé sumergirse), es en todo caso un buen retrato del niño que se siente desplazado por el nuevo hermanito y que pasa por las diferentes etapas por las que pasa un niño antes de aceptar el hecho de que tiene que compartir todo, hasta el cariño, con su hermano.

Tim terminará peleando con el Jefe Bebé el cariño de sus papás.

Debemos agregar ahí al jefe de los papás de Tim, un personaje que sorprende en su elaboración, un villano inesperado que, pese a tener toques muy malvados, también tiene elementos de inocencia que hacen de este personaje uno muy locuaz y hasta divertido en ratos, con todo y su enorme, horrible y callado chalán que también da pie a una de las mejores escenas de la película, una dramática persecución con vehículos infantiles.

El resto del elenco sabe complementar muy bien agregando diferentes clichés, como el clásico personaje fortachón sin cerebro (y lo tienen tanto buenos como malos), la niña dulce que sirve de secretaria, los niños trillizos que de pronto hacen su referencia a cintas de terror o los papás que evolucionan al ritmo de la trama, aunque un poco más de desarrollo (y sentido común) hubiera ayudado mucho con los personajes de Lisa Kudrow y Jimmy Kimmel.

Aunque Dreamworks no parece esforzarse mucho en el término de la animación, la apuesta por combinar animación por computadora con momentos creados “a mano” (al puro estilo de Kung Fu Panda) nos muestra la capacidad del equipo de animación de hacer un cuento fluido y entretenido que tiene apenas unos cuantos momentos de drama, pero que en medio de colores brillantes, buenos cambios de cámara y buen diseño de personajes, logra contar bien su historia sin cansar los ojos de los asistentes.

Nada mejor que llevar una grabadora a una discusión de pocas respuestas.

La banda sonora, compuesta por Hans Zimmer y Steve Mazzaro logra ayudar mucho en la trama de la cinta ambientando bastante bien los momentos más alocados de la película, mención honorífica es “la canción especial” (Blackbird de Los Beatles), que toma parte importante en el desarrollo de la cinta y en una escena en particular los compositores logran uno de los momentos más emotivos con una lenta y emotiva adaptación de la canción.

En conclusión, Un Jefe en Pañales es una cinta para pasarla en familia tranquilamente en domingo, una opción agradable para verla en el cine, aunque los adultos deberán desconectar un poco la lógica, seguramente los niños más pequeños la apreciarán, seguro hasta se preguntarán si realmente los bebés llegan como el Jefe Bebé, en taxi y con un traje.

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