Algunos desarrolladores han explotado el factor nostalgia, creando títulos con apariencia de antaño, ya sea 8 o de 16 bits, por poner un ejemplo, pero pocos se adentran a rescatar el aspecto visual que lograba un viejo conocido móvil, el Game Boy. En esta ocasión, el juego de Radio Squid hace una combinación hibrido entre el Game Boy y el ZX Spectrum, apartado visual ya explotado por los chicos de Pixelteriyaki previamente con Super Weekend Mode. Los colores son monocromáticos, teniendo un color crema para los detalles y un fondo negro, asimismo al escalarse al tamaño de la pantalla, se recurre a contar en los costados con un fondo de corales para aprovechar el tamaño del televisor.

Como su nombre lo indica, somos un calamar, que vive en el fondo del mar, al explorar tu entorno, accidentalmente rompes un orbe musical, y por ello recae en ti una maldición impuesta por un cangrejo, la única forma de deshacerte de ella es llegando hasta lo mas recóndito del mar, mientras recolectas monedas.

Los controles son sencillos, con el stick te moverás y con el otro stick podrás disparar en una de las 4 cruces direccionales, los disparos seguirán saliendo sin cesar, por lo que en lugares estrechos o con muchos enemigos, tendrás que estar cambiando la dirección constantemente, siendo estos disparos “al ritmo de los beats”

Los escenarios se desarrollan mediante cuartos, cada uno de ellos podrá tener distintas direcciones, como si fuera un dungeon acuático, para pasar entre cuartos, debes eliminar a todo enemigo que te encuentres. Al derrotar a algún enemigo, este dejara flotando monedas, estas te servirán para comprar mejoras temporales al término de cada cuatro niveles, asimismo también servirán para revivir en caso de perecer, ya que se te descontarán cerca del 70% de ellas para poder pagar la cuota y seguir jugando. Al final de cada 4 niveles, aparecerá un jefe con patrones propios y cíclicos, realmente no representan ningún reto y son sencillos.

La dificultad del juego es muy sencilla, los enemigos son un surtido muy pequeño, con un catálogo cerca de la decena de enemigos y patrones muy sencillos de ataque. Donde se complica es en el escenario ya que como disparas sin parar, habrá pasillos en donde tu solo te dispararás y lastimarás. Al perecer, con la cuota respectiva de monedas, volverás aparecer en el mismo lugar, por lo que se puede catalogar como que tienes vidas infinitas, quitándole el chiste y reto a Radio Squid.

El juego es corto, tiene un total de 24 niveles, pero pasar la primera mitad (y a su vez obteniendo todos los logros) me llevo 26 minutos, por lo que terminarlo será una tarea sencilla en menos de una hora.

Un detalle negativo es la mecánica de la caja de daño: Cuando disparas muchas veces colisionarán tus disparos cuando aparentemente la esquivaste, pareciera que a nivel programación, nuestro calamar abarca un mayor espacio en el entorno, así como fallas menores, como cuando respawneas y apareces en el mismo lugar, con los disparos continuando y dañándote de nueva cuenta.

Hay un gran gran problema con el título: La mecánica que te presentan, el juego como te lo relatan es como si fuera un título “arcade/musical” y es ahí donde peca Radio Squid, ya que el juego solo tiene un par de melodías y no van acorde al gameplay que se te ofrece. Otros títulos, enemigos, disparos y tu movimiento van al ritmo de los beats, pero aquí solamente la referencia es que para poder disparar debes recolectar el orbe, (se supone que los disparos de tu personaje van al ritmo del beat, pero no es perceptible o no es funcional ni entretenido) y ya no tiene más de ámbito musical, por lo que es una falacia que sea o represente siquiera un género musical.