La Cenicienta es uno de esos cuentos de hadas milenarios que mucho antes de que fueran filmados o animados ya gozaba del gusto popular. Se origina de la leyenda de Rhodopis (Mejillas Rosas), una esclava de origen europeo que obtuvo el favor de Horus y que se habría casado con Amosis I. En esta, no hay hada madrina sino un amo bondadoso que, desconociendo su condición de esclava, le obsequia unas sandalias de oro rosado y cuero debido a que le deleitaba verla bailar cerca del Nilo. Su boda ocurriría después de que un halcón robara una de sus sandalias, que le habría entregado al faraón, y que este habría interpretado como un mensaje del divino Horus. La historia de La Cenicienta, tal como la conocemos, parte de un cuento de Giambattista Basile, aunque probablemente el más popular sea el de Charles Perrault. Y sí, la cinta que más popularizó a este personaje fue la animada por Disney en 1950, basada precisamente en el cuento de Perrault.

A casi 65 años de aquel estreno, no hubo animación basada en este personaje que compitiera decentemente con la versión de Disney. Y sería hasta ahora que, el mismo Disney, se atrevería a desafiarse a sí mismo creando una versión live action, posiblemente para renovar su propiedad intelectual. Lo tenía, empero, bastante difícil. Han sido ya varias generaciones que han disfrutado de esta animación, convirtiéndose en una de las tantas cintas de princesas por excelencia. Además, la temática es aspiracional, y en un mundo tan mercantilizado como el nuestro, el éxito y la belleza son monedas de cambio de toda la vida. ¿Cuántas novelas no hemos visto, en las que la chica pobre y denostada por sus familiares cercanos, termina como sirvienta de estos, y enamorada de un apuesto y exitoso caballero, conquista su corazón después de mostrarse a este, tímidamente, en un baile?

Pues bien, tocaba turno de atestiguar el éxito o fracaso de esta cinta, en relación a su adaptación y la magnificencia de sus escenarios y actuaciones, o ver la rotunda y estrepitosa caída de un live action más que no logra acercarse al original o que cambia por completo su significado (como en el caso de Maléfica, que si bien ha sido un hitazo en taquilla, ha obtenido malos comentarios de los expertos y las personas que esperaban fidelidad). Y quiero asegurarles que ese no es el caso de La Cenicienta, una cinta dirigida por Kenneth Branagh, y que contó con un reparto que sin duda hace un trabajo decente, y que respeta en todo momento el espíritu de la cinta animada.

Lily James interpreta a Ella, que más adelante obtendrá el mote de Cenicienta (la que está cubierta de ceniza, por su trabajo de sirvienta). Cate Blanchett hace el papel de la madrastra y Richard Madden hace al príncipe. Aunque estos son los papeles centrales de la historia, también aparecerán sus hermanastras, Drisella (Sophie McShera) y Anastasia (Holliday Grainger), y por supuesto, la hada madrina, interpretada por Helena Bonham Carter.

Si bien la parte inicial de la película es un tanto lenta, ya que nos ofrece los antecedentes de Ella, lo cierto es que esta versión de La Cenicienta será del agrado de los padres de familia que conocen la animación o el cuento de Charles Perrault, pues está muy bien adaptada. Se dejan de lado algunos diálogos de personajes secundarios que formaban parte de esta “mitad fábula, mitad cuento de hadas”, y nos deja con una interpretación más cercana al cuento original, no sin dejar completamente afuera a los ratones, las lagartijas y el ganso que, gracias a los hechizos del hada madrina, conducen a Ella a su encuentro con el príncipe en el prohibido baile. Hablando justamente de esta escena en particular, es “la escena” por la que vale la pena pagar el boleto para verlo en cine. Las transformaciones son sencillamente espectaculares.

Concluyendo, ya sea que vayas con tus hijos y sobrinos, o que quieras revivir un poco de la magia que nos regaló Disney en nuestra niñez, La Cenicienta es una apuesta que no perderás. Los efectos de sonido, las animaciones CGI, el guión y la actuación de los protagonistas principales, son sencillamente formidables. Lo vas a pasar muy bien. Si hubiera que darle una calificación, yo le ofrecería un 9.

La película de acción real inspirada en el clásico cuento de hadas, La Cenicienta, da vida a las inolvidables imágenes del clásico animado de Disney y a sus consagrados personajes en un deslumbrante espectáculo visual para toda una nueva generación.