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[Reseña] Vikings: Wolves of Midgard

La desarrolladora Games Farm, por medio de el distribuidor Kalypso Media, trae a nosotros un ARPG (juego de rol de acción) bastante singular, basado en la mitología nórdica. Desde el lanzamiento de su trailer, Vikings: Wolves of Midgard apuntaba a convertirse en uno de los videojuegos más interesantes del año, una entrega que rivalizaría con juegos muy bien posicionados, como Pillars of Eternity y el mismísimo Diablo III. Fue lanzado el 24 de marzo, disponible en PlayStation 4, Xbox One, Microsoft Windows, GNU/Linux y Mac OS.

Después de algunas semanas de prueba, les traemos la reseña escrita ¿Vikings: Wolves of Midgard está a la altura de otros grandes ARPG o se queda a medio camino? ¿se trata de otro juego genérico o destaca por sus apartados? y, lo más importante de todo, ¿vale la pena agregarlo a nuestra librería? Acompáñame a descubrirlo.

Pelear contra un gigante será el menor de nuestros problemas. El ambiente mismo se convierte en nuestro enemigo, por lo que tendremos que prestar atención al mapa para localizar puntos en los que revertir la acción de los elementos.

“Cuenta la leyenda que cuando soplen los más gélidos vientos de invierno, los jotun regresarán para vengarse de los dioses de Asgard.” Este el argumento inicial del juego, con el cual abrimos apenas terminamos de editar la apariencia de nuestro personaje. Debemos recordarlo, ya que es la premisa de Vikings: Wolves of Midgard, en el que manejaremos a un guerrero bendecido que se convertirá en el jefe de los Ulfung, los Lobos de Midgard, último bastión de la humanidad antes de la llegada del Ragnarok y la consecuente destrucción del mundo.

Acá deberé abundar, sólo un poco, en la edición de personaje. Podremos seleccionar el sexo de nuestro héroe, que en nada resta a sus características generales: podremos jugar con un guerrero o una doncella escudera. Aquí es donde los detalles cosméticos se hacen presentes. Los varones se diferencian de las mujeres primordialente en que pueden llevar barbas impresionantes, mientras que en el caso de las doncellas, la opción de personalización cambia a portar algún tipo de joyería.

Por todo lo demás, se comparten cambios en estilos de pelo y su color, tatuajes y símbolo del clan. Pero si lo nuestro no es meternos en este tipo de dilemas, también se encuentra disponible la opción de crear un personaje aleatorio, aunque tendremos que seleccionar a la deidad que adoraremos al iniciar el juego.

Esto último es algo esencial y que distingue a Vikings: Wolves of Midgard de otros ARPG. Tenemos cinco dioses a los cuales ofrecer sacrificios de sangre: Tyr, Loki, Thor, Skathi y Odín. Cada uno de ellos tiene características especiales y diferenciadas completamente del resto. Si elegimos a Tyr, por ejemplo, iniciaremos el árbol de dones del estilo de pelea a una mano -es decir, nos especializaremos en armas de una mano y escudos-, mientras que si elegimos a Thor, nuestra especialización será con espadas y mazos de dos manos. En este mismo orden de ideas entran las demás deidades: Skathi nos permite usar arcos y lanzas, Loki, doble arma, y Odín, báculos.

Levear en Vikings: Wolves of Midgard no es algo sencillo. El personaje mostrado me ha costado levearlo hasta el 19 por cerca de trece horas de juego. Como referencia, para levear a un bárbaro en Diablo III al 24, me ha tomado sólo tres horas.

Como lo mencioné, los árboles de dones están diferenciados dependiendo del tipo de arma que empuñemos. Si comenzamos ofreciendo sacrificios a Thor, y abriendo habilidades en su árbol de dones, desbloquearemos ataques especiales y bonificadores de batalla para su estilo de pelea. Los ataques especiales podrán activarse por medio de los numerales del teclado o por medio de los botones de nuestro control, si jugamos en consola. Los bonificadores de batalla son habilidades pasivas, es decir que una vez que se desbloquean, están permanentemente activas.

Pero ¿y si de pronto cambiamos a doble arma? Nos veremos en el grave problema de que los ataques especiales no estarán disponibles, esencialmente porque no hemos desbloqueado el árbol correspondiente al dios Loki. Habrá que tener cuidado, además, de no confundir los báculos con las armas correspondientes a Thor, ya que aunque es un arma de dos manos, es exclusiva del dios Odín, y no obtendremos beneficios adicionales hasta que desbloqueemos características en el árbol correspondiente al dios mencionado.

La historia de Vikings: Wolves of Midgard se vive a través de pequeñas aventuras ligadas a la trama principal. Una vez que hemos salvado al campamento de los Uflung, nos convertiremos en su chieftain o jefe de guerra. Nuestra principal tarea es evitar que llegue el Ragnarok, por lo que tendremos que enfrentar a distintos enemigos relacionados con la mitología nórdica, como los jotun (gigantes), los trolls y las bestias salvajes -cuervos, lobos y jabalíes, primordialmente-. Así mismo, cada misión se compone de aventura y batalla contra un jefe de nivel, que puede ser un elemental, un jotun, un humano o alguna bestia mítica. Cada jefe de nivel tendrá sus propios ataques característicos, por lo que la misma estrategia no funciona para todos. Sin duda, moriremos más de una vez, y aprenderemos de nuestros errores.

La narrativa se cuenta en varios apartados, esencialmente, aquellos previos o posteriores a cada misión -por medio de un arte muy destacable y una voz en off femenina extraordinaria, por no decir épica- en las pantallas de carga. Sin duda, querrás leer con atención todo lo que relata, ya que el juego tiene audio en inglés pero sus textos están enteramente traducidos al español. El único detalle que encontré a las traducciones, se encuentra en la selección del personaje, en donde parece que tradujeron textualmente utilizando alguna herramienta automatizada, como Google Translator. Por lo demás, hay pocos errores en los diálogos de los NPC y las mismas pantallas de carga, en donde nos damos cuenta que pulieron todo lo necesario.

Y no, no pelearemos únicamente en contra de seres míticos. Nuestros problemas van más allá, con un imperio romano dispuesto a avasallar a los nórdicos. ¡Por Thor, caerán bajo nuestro martillo!

Hablando del campamento, se caracteriza por contar con algunos NPC que cuentan con tareas establecidas, como Volund, el herrero, Hildibrand, el armero, y Skallagrim, el constructor de barcos. Conforme avanzamos en las misiones, se irán presentando nuevos personajes, algunos de los que desbloquearemos al superar la prueba en cuestión. Así pues, tendremos además a Helga, la escaldo, y a su padre, Frakki, el herrero rúnico. El último NPC en integrarse al grupo, será Fardain, un comerciante del sur que le ofrecerá a los Uflung el secreto del mástil para navegar en los océanos. Cabe mencionar que cada uno de estos puestos tienen niveles de actualización, con lo cual cambia la apariencia de las construcciones y el tipo de artículos o servicios que ofrecen.

Y, por supuesto, no podría faltar el altar, en donde ofreceremos sacrificios de sangre a los dioses, para subir de nivel. Pero ¿qué son los sacrificios de sangre? ¿es acaso que debemos desangrarnos para ser más poderosos? No es así. Más bien, los desarrolladores se aseguraron que tuviéramos la necesidad de matar a muchos enemigos y no sólo ir directo a por la cabeza del jefe de nivel. Al matar a los enemigos, iremos obteniendo una cuenta de sangre, la cual se irá sumando al paso de cada misión. Cuando lleguemos a un punto determinado, el contador de sangre acumulada nos mostrará disponible una actualización, por lo que tendremos que visitar el altar y ofrecer el sacrificio, mejorando a su paso alguno de los modificadores, como puede ser el porcentaje adicional de velocidad o fuerza de nuestro héroe.

Una vez que hayamos derramado la suficiente sangre como para hacer un sacrificio, deberemos visitar el altar del clan Uflung y ofrecerla, para seguir subiendo de nivel y obtener mejoras en los árboles de dones.

Pero ¿habrán cosas en las cuáles se parezca Vikings: Wolves of Midgard a otros ARPG, como Diablo III? Sí, definitivamente, como todo ARPG conserva elementos que comparten los demás. Por ejemplo, los ítems que encontramos en el campo de batalla, al hacer looting con los cadáveres de nuestros enemigos. El botín consiste en cuatro tipos de ítems: normales (negro), mágicos (azul), únicos (verde) y legendarios (ocre).

Como es de esperarse, en los niveles más bajos encontraremos más ítems normales y pocos mágicos, pero conforme avancemos comenzaremos a encontrar objetos únicos y legendarios. Entre ellos tendremos armas y escudos, armaduras, cinturones y cascos, accesorios, totems y talismanes. Todos los ítems, incluyendo los normales, ofrecen modificadores varios, como mayor posibilidad de bloqueo, menor velocidad de recarga de don, etc., y algunos podrán ser engarzados con runas, que asimismo modifican alguna característica, como el bono de sangre o la velocidad de movimiento. Cabe mencionar que los mejores objetos son los legendarios.

Lo mejor que podemos hacer es mantener a nuestro héroe con los mejores ítems posibles. En mi caso, sólo me quedan por mejorar el arma de dos manos y el totem curativo, pero puedo asegurar que, a este nivel, los enemigos casi no ofrecen batalla.

En cuanto al estilo de juego, me ha parecido correcto en todo momento. El motor de juego, muy pulido, nos ofrece un gameplay fluido y emocionante, con diseños de mapas muy bien pensados, con áreas muy bien planeadas y personajes emblemáticos, que seguramente recordaremos tiempo después de que terminemos la campaña. El factor de rejugabilidad está presente, porque igual podremos especializar a un héroes en dos alas de dones, elegiendo a dos dioses a los cuales ofrecer sacrificios. Al ser cinco dioses, tendremos al menos diez combinaciones posibles, y si multiplicamos además la posibilidad de jugar con el otro género, lo duplicamos. ¿Qué es lo mejor de todo? Que no tenemos por qué jugarlo solos, ya que ofrece multijugador de red de área local y online, así que igualmente podremos empezar un juego con desconocidos o invitar a nuestros amigos por medio de Steam (en mi caso, aunque me parece que esto mismo está disponible en consolas).

Y llegados a este punto en la reseña, toca mencionar los apartados de experiencia visual (gráficos) y auditiva (efectos de sonido y musicalización). Es claro que aquí nos enfrentamos a algo completamente subjetivo. Habrá a quienes les encante y quienes lo detesten, aunque me decanto a pensar que la mayoría de los jugadores encontrarán un equilibrio en sus gustos y su opinión al respecto de lo que ofrece el juego. Primero que nada, la apariencia, que de buenas a primeras nos refiere a algo muy similar a lo que hemos visto en juegos como Diablo III, pero que conforme experimentamos más del juego, nos damos cuenta que vibra por su propio mérito. No sólo logra traernos la estética nórdica más realista posible, sin los típicos cascos con cuernos que, hay que decir, no eran típicos históricamente hablando. Y en caso contrario, las armaduras -aunque basadas en los mitos- adquieren un colorido atípico.

Historia mítica… check… aspectos nórdicos… check… música épica… check… Todo parece correcto, caballeros. Tenemos un lanzamiento.

¿Es esto necesariamente negativo? Me parece que no, porque no estamos ante un juego histórico, sino ante una recreación de la mitología nórdica en una ficción que incluye, necesariamente, su contacto con el mundo real. Recordemos que los dioses nórdicos no eran precisamente invencibles, sino aspectos exacerbados de la misma humanidad. Basta con echar una hojeada a alguna de las sagas más emblemáticas. Así que, por lo menos visualmente, lo he encontrado muy favorable. Lo único que le puedo echar en cara es que a veces el juego no parece ir tan fluido, lagueándose o dando pequeños saltos, casi imperceptibles, pero que crean ese malestar de que estamos viendo algo que no ha sido optimizado.

En cuanto al soundtrack, señores, es fabuloso. Cuenta con 17 temas, desde el principal, que ya de por sí es súper épico, pasando por Midgard’s Reckoning, Valhalla Anthem, Howling of the Wolves, Traces in the Snow, Song of the Ulfung, Northern Serenity, Battle-born, Twisted Kingdom, Echoes of the Fallen, Darkness Awaits, Varinite Chant, The Mad Queen, The Giant’s Rebellion, War Above and Beyond, Ragnarok’s Calling y The Eternal Well. Sin duda, uno de los mejores OST de la historia de los videojuegos. Si algo se nota en Vikings: Wolves of Midgard es el excelente trabajo en la dirección de arte, que tal vez podría valerle para alguna mención en entregas de premios a los juegos indie y no descarto que pudiera colarse en estos apartados a ser nominado en los certámenes más importantes de la industria.

Un ARPG que vibra por su propios méritos

Si bien es cierto que al juego le hace falta más pulido en cuanto a la traducción y la optimización gráfica, Vikings: Wolves of Midgard es mucho más que una experiencia bidimensional. Hay muchos apartados por los que destaca, como el sistema de leveo y especialización, la apariencia gráfica y la dirección de arte. Por otra parte, musicalmente hablando, es una obra de arte. Su OST se destaca de entre otros juegos por ofrecernos una orquesta que se siente originalmente nórdica, así al estilo de la serie de History 'Vikings', y hasta mejor, con un nivel de 'epicidad' realmente suprema. Es uno de esos soundtracks que llevarás sí o sí a tus juegos de rol sobre mesa, porque le impregna al ambiente algo que es digno de un premio.

8
Gráficos:
8
Jugabilidad:
7
Originalidad:
8
Sonido/Musicalización:
9
Rejugabilidad:
8
El Abuelo Kraken
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El Abuelo Kraken

Fundador at COMPUWORLD.com.mx
Fue colaborador de la revista ORBE SL, de los sitios web Pelenga, Hola Oaxaca y Como La Hormiga. Fue community manager de Editorial De Otro Tipo. Es co-autor de Las Aventuras de Coby. Actualmente dirige el servicio de alojamiento web BRAINHOST.com.mx. Es colaborador de la webzine de videojuegos, tecnología y cine ResetMX. Es escritor de algunas obras literarias, aún inéditas.
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